Instalaciones modernas en Siyâsa. Artículo de Pedro López Morales a propósito del proyecto «A través del entramado»

Instalaciones modernas en el Museo Siyâsa

Las propuestas artísticas de diez creadores, de diferentes nacionalidades, se muestran en las dependencias de varias casas islámicas que fueron reconstruidas en el Museo Siyâsa de Cieza. La novedosa exposición se podrá visitar hasta el 20 de enero de 2013

Pedro López Morales 23.12.2012 (Fuente www.laopiniondemurcia.es)

 

Arte emergente y conceptual invade las habitaciones de dos viviendas de época andalusí (s. XI-XIII) que se conservan en el Museo Siyâsa de Cieza

 
Bajo el título ”A través del entramado. Ver sin ser visto” se aglutinan innovadoras manifestaciones artísticas pensadas por diez creadores jóvenes procedentes de Argentina, Chile, Colombia, Cuba y España. El espacio expositivo es tan inusual como el contenido de esta muestra de arte contemporáneo. Las dos casas andalusíes, descubiertas en el yacimiento de un despoblado en el cerro del Castillo de Cieza, y que desde 1999 se pueden visitar en el Museo Siyâsa, son el emplazamiento elegido para llevar a cabo una intervención colectiva planteada a partir de las reflexiones, de esa decena de artistas, sobre la forma de vivir, “de fuera hacia dentro”, de los moradores de este tipo de viviendas propias del Al-Andalus.

En la década de los años ochenta, bajo la dirección del arqueólogo murciano Julio Navarro, fue excavado un emplazamiento hispano-musulmán en la Vega Alta del Segura, donde se encontraba la inicial población de “Siyâsa” (Cieza), en cuyo territorio se podrían ubicar, según los expertos, hasta un total de 787 casas de arquitectura andalusí. De las 19 viviendas descubiertas y analizadas, las dos reconstruidas e identificadas como la “casa 6” y la “casa 10”, han servido de soporte y de pretexto para instalar las diez arriesgadas acciones sobre arte, distribuidas por las estancias siyâsíes donde se alojaron musulmanes y cristianos.

Discursos plásticos

En una atmósfera doméstica, entre arcos, pórticos, paños calados, ventanas, ménsulas, yeserías…, los diferentes artistas multidisciplinares han colocado sus creaciones: pinturas, esculturas, mosaicos, collages, instalaciones, videos-creación, y otros nuevos discursos plásticos. Donde ayer se encontraban el utillaje y el escaso mobiliario decorativo andalusí, hoy se exhibe arte moderno con vocación de futuro. Después de un proceso de investigación, y con las piezas que ahora se instalan en Siyâsa, sus autores han descontextualizado las formas y la utilidad de la arquitectura de origen islámico. La obra artística expuesta, en un 90%, cohabita perfectamente en patios, cocinas, alhanías o alcobas concebidas entre los siglos XI y XIII. “Cada versículo del Corán es un peldaño en el jardín y una lámpara en vuestras casas”, dejó dicho el líder árabe Amr ibn al-Âs.

Espacios que permiten una gran intimidad acogen un mosaico de “Imágenes veladas” y una video-instalación con una superficie, a modo de cama, formada por piedras de canto rodado pintadas con caligrafía árabe, traídas de la Cala del Moro (Peñíscola) hasta Cieza por el diseñador gráfico y artista plástico Jesús Ángel Ciarreta (Logroño, 1973). El pintor por devoción e interiorista por profesión, Lalo Cruces (Zaragoza, 1980), nos sorprende con dos originales intervenciones, instalación y pintura, bautizadas como “Cuatro con ocho”. En uno de los patios interiores, con material de reciclaje aparece una acción-arte que recuerda la función principal de esta estancia de la casa, porque Víctor M. Delgado (Burgos, 1970) coloca cuatro obras en pintura y collage con rostros femeninos y una estructura metálica central, con cuatro siluetas-maniquíes que indica el número máximo de mujeres que se podían reunir en aquella época, según explica el propio artista, quien también se apoya en la estrella de ocho puntas para elaborar su discurso.

La cocina intervenida

Diez esculturas en marmolina que representan a tamaño real diez pares de pies que vemos meticulosamente pintados/tatuados con henna, al igual que los diez pares de manos dibujadas sobre el asiento de pergamino-cuero, de diez taburetes, que la artista Carolina Leal (Colombia, 1971) deja instalados estratégicamente en el pavimento original en una de las cocinas. La otra cocina queda profanada por la obra de un artista de nuestra Región, Pablo Lambertos (Murcia, 1978), quien con su luminosa creatividad sustituye los alimentos orgánicos que se guardan en la alacena por 15 deliciosas piezas a tamaño de los huecos, pintadas sobre metacrilato por el reverso , con un efectista resultado geométrico-abstracto de audaces colores. La participación de Lambertos queda complementada con una obra de gran formato, en la misma técnica y temática.

Una de las alcobas y el salón de verano se ocupan con la obra gráfica “En vuelto en”, de tremendo impacto visual, con rostros de contundente trazo negro, próximo al graffiti, que ha traído hasta Cieza el joven pintor Javier García Herrero (Murcia, 1983), quien ha expuesto recientemente en Argentina. La alcoba (alhanía) y otro salón, alberga la propuesta del artista José Miguel Marín Guevara (Murcia, 1979), también comisario junto a Carolina Leal de este proyecto expositivo. La híbrida instalación de Marín Guevara resulta emotiva, se acerca al sentimiento, encuentra empatías con el espectador y -tal vez- podríamos descubrir postulados sobre la teoría de las inteligencias múltiples que traza el psicólogo Howard Gardner. La banda sonora de su video-instalación, con una saeta de Fosforito y la voz de Cristina Ferrer, suena a modo de plegaría para las 39 piezas en resina de poliéster de una reproducción seriada con una imagen icónica de la Virgen.

Dejar huella

Otra interesante aportación es la de Fernando Rubio Ahumada (Colombia, 1970), quien participó en 2010 en una muestra de arte en el festival La Mar de Músicas de Cartagena. Ahumada consigue que el público intervenga en su propuesta artística, ya que pudimos aportar nuestras huellas digitales, en la tarde de la inauguración, introduciendo los dedos de una mano en sendos recipientes con agua y con cera de abeja caliente, para después colocar las piezas de cera, con forma de flor, completando la instalación del artista colombiano, con la que pretende contar “la influencia del árabe en nuestro vocabulario actual”. Celosías de papel, inspiradas en la naturaleza, “Nawriyyat”, se desprenden de la mano de Carolina Belén Martínez (Argentina, 1976), transmitiendo su romántica sutileza.

En el acto de presentación -tal vez- no era necesario despistar a los asistentes con una innecesaria performance que no contribuyó a disfrutar cómodamente del trabajo creativo que iba explicando cada uno los diez artistas participantes. Entre las cualificadas creaciones conceptuales, bien integradas en su mayoría en el hábitat andalusí, la obra de la artista cubana Yolanda Sánchez podría pasar desapercibida, al margen de la calidad que encontremos en la confección de sus “cortinas” transparente que filtran la luz y del correcto empleo de la técnica japonesa que aplica en su producción. El realizador de audiovisuales Mario Opazo (Chile, 1969), a pesar de programar y anunciar su implicación de manera oficial, no llegó a tiempo (?) de traer sus imágenes (vídeo de autor) al Museo Siyâsa. Me atrevería a asegurar que será difícil que el chileno Opazo tenga posibilidades de mostrar sus experimentos dentro de una casa andalusí reconstruida y repleta espiritualidad.

Plurales sugerencias artísticas que han elaborado colectivos de generaciones separadas por casi diez siglos de distancia, induciendo a pensar en la elevada capacidad cognitiva que podrían desarrollar nuestros antepasados. El narrador de Yemen, Abû Huraira sostenía que “La casa en la que es recitado al-quran se hace espaciosa para quienes viven en ella y se multiplica su bondad, entran en ella los ángeles…” Y allí, en la exposición de arte emergente, entraban y disfrutaron de nuevas experiencias el alcalde de Cieza, Antonio Tamayo; la concejala de Museos y Patrimonio Histórico, María Antonia Giménez; y, entre otros y otras, el director del Museo de Bellas Artes de Murcia, Juan García Sandoval, que no quiso perderse el acto. Tal y como nos avisó en el siglo XII el filósofo Averroes “El alma de la persona fluye de forma unificada o conjunta”. Esta muestra en Siyâsa bien merece “el alma” que aporta a una exposición un catálogo divulgativo.

 

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